EL PRIMER MINISTRO NAVEGANTE Y AMANTE DE EUROPA

Publicado por pipesar | Categoría Sin Categoría | Fecha 09-02-2021

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EDWARD HEATH
El primer ministro británico navegante que amaba Inglaterra y Europa

Lo fue entre 1970 y 1974. Ganó la Admirals Cup y la Sydney Hobart. Sus tres pasiones fueron la política, la música y la vela. Culminó la adhesión de Gran Bretaña a la Unión Europea. Pero si levantara la cabeza y viera lo que han hecho los recalcitrantes miembros de su partido Conservador con el Brexit se llevaría las manos a la cabeza.

Nació en 1916 hijo de una empleada de hogar y un carpintero. Tenía excelentes dotes para el estudio y la música. A los 19 años fue admitido en el Balliol College de Oxford con una beca dadas sus extraordinarias calificaciones de secundaria.

En 1937, en un intercambio universitario, el embajador de Inglaterra en Alemania le invitó al primer congreso nazi en Nuremberg. Años después contaría,

“Hitler pasó detrás de mí; era bajito y muy vulgar. Su cara pálida y su uniforme eran mucho más impresionantes que el propio personaje. Se podía intuir que, llevado por sus más bajos instintos, llevaría al pueblo alemán a la esquizofrenia”

Heath regresó a Inglaterra convencido de que Alemania provocaría daños al mundo de dimensiones desconocidas. Cuando estalla la Guerra tiene 23 años y es oficial de artillería. En 1944 participó en la liberación d´ Anvers, terminando la contienda con el grado de teniente coronel. Y fue de los pocos británicos en asegurar que,

“tras la gran Guerra, el porvenir de Europa solo puede pasar por la unión de sus naciones”

De joven había dudado entre ser director de orquesta o dedicarse a la política. En 1950 era ya miembro del partido Conservador en el Parlamento. En los mítines le gustaba tocar al piano el Dios Salve a la Reina. Nunca se casaría y, tras su muerte en 2005, sería investigado por pederastia, aunque nunca se demostró. Fue admirado y protegido por Winston Churchill, y ministro de trabajo con Macmillan. En 1960 fue el encargado de estudiar la entrada de Reino Unido en el Mercado Común. Solía decir,

“he visto la caída de cuatro primeros ministros por no haber sabido guardar tiempo para ellos, y yo no pienso seguir su ejemplo. Tengo la ópera, el piano y la dirección de orquesta, pero son experiencias intelectuales y también debemos tener otras más físicas: he abandonado el golf porque cuando juego solo hablamos de política. Navegar podría ser una de esas vivencias.”

En 1965 fue elegido jefe de la Oposición. Como los fines de semana iba a casa de sus padres, en 1966 conoció a Gordon King, director de una escuela de vela local. Tenía 50 años cuando descubre la navegación.

A partir de esa fecha Edward se escapa a su pueblo natal cada fin de semana para recibir el curso de vela. Escribiría:

“Llegó el momento en el que fui invitado a llevar la barra del velero, un pesado deriveur de madera con tres tripulantes. Rápidamente me di cuenta de que me gustaba llevar un barco entre mis manos y cuidar del trimado de sus velas para que fuese más rápido. Era el momento álgido de la semana, me apasionaba hacer regatas contra otros barcos”

El siguiente año compró un Snipe de fibra al que llamó Blue Heather. Después un Fireball al que puso Blue Heather II. Diría de él,

“este barco me dio experiencias excepcionales. Es cuando fui consciente de la propulsión, la táctica y de todo el trabajo mental que exigen las regatas”

Y comenzó a participar en regatas de crucero en Cowes, cuna de la vela inglesa. En 1969 compró un Sparkman y Stephen 34 pies de fibra, el Moornig Clod, y contrató para su tripulación a los expertos Anthony Churchill y Owen Parker, de la Copa América. Ese año regatearon en la Chanel Race e hizo su primera Fasnet.

En la Chanel, Owen Parker,  táctico del barco, le dijo: Señor, abata por favor, pero Heath hizo lo contrario, por lo que Owens dijo: señor puede usted abatir para el otro lado?

Participó con su velero en la Sydney Hobart de 1969 realizando una complicada travesía con vientos de 50 nudos, que ganaron en tiempo compensado. Fue la primera victoria inglesa en 24 años. Diría a los periódicos británicos,

“me alegra dejar a Inglaterra en tan buen lugar pues la mayor parte de los australianos nos consideran incapaces de hacer frente a nuestras obligaciones económicas, políticas y militares, por eso nuestra participación debe ayudar a mejorara esa deprimente visión. Navegamos muchas horas con vientos de 40 nudos y rachas de 50, pero el barco se comportó muy bien”

Los Conservadores ganaron las elecciones de 1970 y Edward Heath entró en el número de 10 de Downing Street con su piano de cola. Al mismo tiempo encargó a Olin Stephens un velero de 42 pies. Muchos ingleses decían que Heath manejada a su tripulación con la misma disciplina que a su equipo para las campañas electorales.

Y fue nombrado capitán del equipo inglés de la Admirals Cup.  Heath terminó tercero en la Chanel Race, y con los buenos resultados de los otros dos barcos del equipo se llevarían la Admirals Cup, y Heath elegido marino del año.

Su pasión por la música le permitió dirigir la London Symphony Orchestra. Y en política tuvo que lidiar con las huelgas de los mineros y los graves disturbios en Irlanda del Norte. Sus detractores le acusaban de ser un Primer Ministro a Medio Tiempo, que gastaba una fortuna en barcos, y que su rostro no reflejaba emociones.

Su mayor logro fue meter a Inglaterra en el Mercado Único Europeo. Un esfuerzo preparado a lo largo de diez años. En enero de 1972 firmó la adhesión y, un año después, eran miembros de pleno derecho. Sin embargo, una ambiciosa Margaret Tacher logró expulsarle de la presidencia del Partido Conservador.

A partir de ahí se dedicó a escribir libros de navegación y música. Sus derechos de autor fueron tan cuantiosos que le permitieron encargar un nuevo Morning Clud, tras el naufragio del anterior en un violento temporal. Era un diseño de Ron Holland de 44 pies en aluminio. Lo inscribió en la Admirals de1977, pero Inglaterra no ganaría. Su última participación fue en 1979, en la trágica edición en la que perdieron la vida 15 marinos. Su barco volcó dos veces y varios tripulante cayeron al agua, siendo salvados por sus arneses. Heath sufrió magulladuras duramente los vuelos que dio por la cabina. Diría:

“Es la peor experiencia que he sufrido jamás. Era terrorífico. Fue una situación que nunca piensas que vivirías”

Tras esta terrible experiencia se retiró de las regatas de altura, aunque continuó unido a los barcos En 1988 dijo al Sunday Times:

“Ya no navego tanto, pero me alegra salir a la mar”

El resto de su vida la pasó en su mansión de Arundells, y logró que se reparase la catedral de Salisbury, donde fue enterrado. En su tumba están grabadas estas palabras:

Edward Heath, hombre de estado, músico y navegante.

Que no es poco. Con hombres como él Reino Unido no hubiera cometido el disparate del Brexit, cuyas próximas generaciones pagarán muy caro. La soberbia de los viejos dinosaurios del partido Conservador y su falsa percepción de que todavía son un imperio en este mundo globalizado hasta cotas insoportables, colocarán esa soberbia a la misma altura de su equivocación.

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